12 PELIGROSO INTERNET
Andaba por los 46 años y pico,
todavía buscando el amor.
Ella si
que puede decir que probó todos les métodos posibles para enganchar. Estaba
haciendo memoria, y recordaba haber ido a presentaciones armadas
por amigas que parecían enemigas, ir en grupo a bailes para mayores de 40,
ir al gimnasio a la noche, anotarse en un taller literario donde había sólo
señoras, frecuentar el video club en la sección de clásicos o de ciencia
ficción y entablar conversaciones “casuales”, tropezar en la calle y dejar caer
una carpeta, ir de vacaciones a Brasil con una amiga, hacer un curso de
historia del arte en el Rojas donde había señoras o veinteañeros, otro
curso de teatro en el mismo lugar pensando en el posible contacto físico,
caer de nuevo en citas a ciegas armadas
por parientes y amigos que tenían a “alguien
guardado para presentarte” que resultaba ser un solterón enamorado de la
madre, grupos de autoayuda para solos donde había mayoría de casos imposibles, frecuentar un grupo para ex fumadores
recuperados, ir siempre al mismo bar en Recoleta donde jamás le habló nadie, ir
a hojear libros y tomar café en librería Cúspide del Village, sentarse en
la plaza de Av. Santa Fe y República Arabe Siria, donde los hombres llevan los
perros a pasear, consultar con un vidente que le prometió maravillas que no se
cumplieron, hacerse tirar las cartas de Tarot por una señora teñida de rubio en
Plaza Francia, hacer visualización creativa ,
hacerse seis sesiones de peeling, hacer gimnasia con calor o frío para
mantenerse en forma, vivir a dieta pensando solo las masas y dulce de
leche, caminar cinco kilómetros por sábado y domingo junto a los
deportistas verdaderos, hacer un curso de psiquiatría laboral de una
clase por mes por si conocía a algún colega interesante, hacer sociales en los
congresos medicos, depilarse con luz pulsada, mantener sus piernas
suaves con cremas, tomar sol con moderación pero que se note, ir a
cenar a boliches con show y baile con amigas y que no las saque a bailar
nadie, ir a un grupo de “cine debate y algo más” coordinado por una psicóloga
especializada en solos y solas, tener 23 citas a ciegas por un chat
telefónico en que sólo le gustó el que ocultó que estaba
comprometido , poner la estatuilla de San Antonio cabeza abajo durante siete
días una vez por mes, prender una vela roja los días 19 para San Expedito
Pero no se
había dado cuenta de que le faltaba sólo una cosa: probar las citas por
internet.
Haciendo
caso a su intuición, armó un perfil casi fiel a la realidad y le dió para
adelante.
Las
únicas mentiras eran:
· se descontó dos kg.
· se aumentó un cm de altura
· dijo que tenia siempre buen humor
· dijo que era tranquila y dócil
Así
se pasó seis meses, escribiéndose con solitarios iguales que ella, sin
lograr coincidencias
Pero
estaba aburrida. Y desocupada de la cintura para
abajo. Corría noviembre del 2003, sola y sin emoción (como dice la ley
de la metafísica “como es arriba, es abajo”)
Eligio
entre los seis candidatos que mas le habían gustado, y les tiró el
anzuelo, pero uno solo
picó: era Juan Carlos, de 50 años,
que todas
las noches, a través de sus mails la hacia reir, o le contaba cosas
interesantes. Una emoción que
hacia mucho no sentía. Le fascinaba, su sentido del humor y su cultura. Le
gustaba su edad, su estado civil (separado) , que sus hijos eran grandes, que
trabajaba en una financiera, en fin, estaba embobada por lo que se imaginaba.
Ella le
envió una foto vestida de fiesta , con un perrito y él le envió otra, en la que estaba con saco
oscuro, recibiendo un diploma, bastante churro.
Llegó
diciembre, y arreglaron el encuentro.
Ella
estaba nerviosa y por miedo lo citó debajo de la casa de su mama, para que no
supiera donde vivía.
Era
bajito, canoso , rellenito, con anteojos. Muy simpatico y entrador.
Fueron a
tomar algo a un pub de Coronel Díaz. Las horas pasaron volando, y quedaron en
volver a verse
Así
estuvieron, saliendo como ”amiguitos”, sin tocarse.
Una noche
de calor la llevó en su auto a Rond Point.
El muchacho era bravo, arremetía sin piedad. Y ella,
otrora de “cascos flojos” estaba de lo más timida.
No
sé por que misterio del destino, se encontró resguardando la “virginidad” sin
razón lógica
Poco a
poco, Juan Carlos fue llevando las cosas como para entrar en confianza, hasta que a
la larga, y producto de la emoción , e influida por necesidades
biológicas y sentimentales pensó: “ Ma´si, vamos para adelante”
Ese fue el comienzo de una bonita
relacion de novios, con alegría, compartiendo cosas, riéndose, compartiendo
ideas y anhelos
PD:
por eso siempre dice a sus amigas:
“ojo que Internet es peligroso… si no, miren
lo que me paso a mi. ¡me enamoré!
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